Acibar

Aloe Barbadensis

Partes Utilizadas

La pulpa

Descripción Botánica

Arbusto acaule o con tallo corto cubierto de hojas, estolonífero, con tallo de hasta 30 cm, erecto, sin rebrotes laterales. Las hojas miden 40-50 por 5-8 cm y son densamente agrupadas en una roseta basal de hasta 20 hojas; son estrechamente triangular-lanceoladas, canaliculadas, rectas, erecto-patentes, herbáceas, de un verde-grisáceo, glaucas, sin manchas —excepto unas motas claras en los renuevos jóvenes—, dentadas solo en el margen, con dientes de unos 2 mm, gruesos, duros, retrorsos, de un color más claro que el del limbo. La inflorescencia, incluido el pedúnculo, tiene unos 70-100 cm de alto, en racimo de 30-50 por 5-6 cm, simple, densa en la antesis y en la fructificación.

Composición Química

El acíbar es muy rico en antraquinonas La más abundante es la aloína A, además contiene: aloe-emodina, aloesina y barbaloína.

La aloína es el principio activo del acíbar y aunque en altas dosis tiene un efecto purgante también tiene multitud de beneficios como son: eliminación de toxinas, principalmente metales pesados, los cuales resultan muy difíciles de eliminar del organismo.

Usos medicinales del acibar

La psoriasis. Cuando se aplica a la piel una crema que contiene 0.5 % de aloe y se usa por cuatro semanas se observa una disminución de las “placas” en la piel asociadas con la psoriasis.
El estreñimiento. El tomar látex de aloe por vía oral puede disminuir el estreñimiento y producir diarrea.
Las quemaduras. Cuando se aplica a la piel, el gel de aloe puede mejorar muy rápidamente la cicatrización de algunos tipos de quemaduras llamadas “quemaduras de espesor parcial.

El acíbar, proveniente del aloe se usa para estimular el trabajo de diversas enzimas. Las enzimas on sustancias proteínicas que posibilitan importantes reacciones bioquímicas en el organismo, como la digestión de grasas y proteínas. Las enzimas sirven también para construir o destruir biomoléculas necesarias para el crecimiento y mantenimiento celular, constituyen asimismo un factor de penetración que favorece la absorción rápida de determinadas sustancias, acelerando procesos como el de cicatrización, coagulación, regeneración celular. Entre las más importantess encontramos:

Bradiquinasa: acción antiinflamatoria y analgésica.

Catalasa: impide la acumulación de agua oxigenada (Radical libre) en los tejidos.

Lipasa: facilita la digestión de las grasas de la alimentación.

Proteasa: hidroliza o digiere las proteínas en sus elementos constituyentes.

Amilasa: hidroliza el almidón y las sustancias amiláceas.

Celulasa: facilita la digestión de la celulosa.

Nucleotidasa: participa en la hidrólisis de los nucleótidos (ac. nucleicos).

Fosfatasas: libera grupos fosfato en distintas secuencias metabólicas, actuando en medio ácido (Fosfatasa ácida) o alcalino (Fosfatasa Alcalina).

El acíbar tiene un sabor amargo que se concentra al calor del sol, o por ebullición. El acíbar contiene del 40% al 80% de resina, y hasta un 20% de aloína, glucósido antraquinónico que es su principio activo.

Aplicaciones

Hasta 1 gr diario es aperitivo estomacal, y colagogo, facilitando la digestión. A partir de 1 gr actúa como laxante y como emenagogo (aumenta el flujo menstrual). Hasta 5gr diarios como máximo actúa como purgante energético y también como oxitócico (provoca contracciones uterinas).

Dosis

En muy pequeña dosis (menos de 60 miligramos/día) es aperitivo, estomacal, colagogo y ayuda a favorecer la recuperación de las mucosas digestivas dañadas (0,02 a 0,06 g. al día).

A dosis algo mayores (100 miligramos) es laxante y aumenta el flujo menstrual. A dosis altas (0,2 – 0,5 gramos) es purgante fuerte aparareciendo espasmos y dolores intestinales

Contraindicaciones

Debido a su acción irritante, no es convienente administrarlo en pacientes con hemorroides. Tampoco se recomienda en caso de mujeres embarazadas y personas que sufrende la vejiga. La administración a madres en época de lactancia puede provocar diarrea al niño que amamanta. Si se utiliza por su efeto purgante, un exceso de dosis puede causar una congestión del bajo vientre e incluso actuar como abortivo, aumentando además la necesidad de la hemorragia menstrual. También, ocasiona una notable pérdida de potasio a nivel intestinal, por lo cual se utilizará con precaución en pacientes con enfermedades renales o cardíacas. Debido a su toxicidad, no se administrará por vía interna en caso de embarazo, lactancia ni durante las reglas, así como tampoco en caso de varices, hemorroides y afecciones del riñon.

Consejos

Los antiguos dicen que la propiedad del acíbar es la de purificar y fortificar los intestinos, pues desecha lo que hay en ellos y los limpia, además de que no daña al estómago sino que le es útil, mientras otros medicamentos laxantes sí le perjudican.

Por eso, conviene a las personas cuyos estómagos son débiles y en los cuales se concentran los excrementos; a las que sienten pesadez de cabeza y quieren que se les limpie el estómago y los intestinos a través de los cuales asciende el desecho hacia la cabeza, aprovechándose ésta de ello; a quienes les sobreveviene un ataque de bilis cetrina; a aquellos que padecen una fuerte sed por influencia de dicha bilis; a los que son alcanzados por fantasías y visiones dolorosas en el sueño sin tener fiebre, cosa que sucede cuando la bilis cetrina y la atrabilis les atacan a un tiempo; a las personas que sienten cómo se propagan los escalofríos en sus cuerpos por causa de la conjunción de la bilis cetrina y la atrabilis; a quienes expulsan por abajo flatos virulentos de tipo biliar que abrasan sus intestinos, o sienten cómo se inflaman sus estómagos o una gran agitación en su interior por influencia del descenso de la bilis cetrina a sus estómagos, y a aquellos a los que no se les puede tratar con lavativas por la abundancia de excrementos retenidos en la parte superior del cuerpo, pues el acíbar limpia el estómago, el vientre, los intestinos y lugares cercanos a estos.

Historia

Sobre el acíbar Galeno refería: Lo que llega hasta nosotros es su jugo, que toda la gente llama acíbar, y tiene muchas utilidades, siendo una de ellas que reseca sin quemar.

Su naturaleza no es la de un medicamento simple y lo que atestigua esto es su sabor, pues es estíptico y amargo al mismo tiempo, aunque la primera cualidad se da en menor medida que la segunda; también hace bajar los residuos del vientre y, por eso, se enumera entre los medicamentos laxantes.

De todo lo que hemos dicho acerca del acíbar, de lo que se tiene conocimiento seguro es de que es un medicamento que reseca en el grado tercero y también calienta en el primero —que es el que dilata— o bien en el segundo —que es el que relaja—. Lo que acredita que el poder del acíbar es compuesto y mezclado son las acciones parciales que va ejerciendo sucesivamente.

Así, es el medicamento más útil al estómago, aglutina las fístulas profundas, cura las úlceras difíciles y, especialmente, las que están en el ano y el pene; también actúa contra las úlceras que aparecen en estos lugares si se diluye en agua y se unta sobre ellas y, del mismo modo, cura las heridas; es útil si se usa en los tumores que aparecen en la boca, la nariz y los ojos.

En resumen, su importancia radica en que corta todo lo que fluye y disuelve lo que ya ha aparecido y, a pesar de todo, tiene tan poco poder de limpieza que ni siquiera quema las heridas limpias.

Por su parte, Dioscórides, resaltaba: . Su poder es estíptico, desecativo, soporífero y abortivo para los cuerpos y, cuando se bebe la cantidad de dos cucharadas con agua fría o tibia como la leche recién ordeñada, purga el vientre y limpia el estómago.

Tomados tres óbolos o dos dracmas con agua fría, corta la hemorragia y limpia la ictericia y, si se granula con resina de pino, con agua o con miel, una vez retirada la escoria, laxa la naturaleza. Si se toman tres dracmas, limpia completamente y, mezclado con el resto de los medicamentos laxantes, disminuye el daño que estos producen al estómago.

Cuando se echa sobre las heridas, las pega, cura las úlceras y les impide que se extiendan, sana especialmente las llagas ulceradas y pega las heridas frescas. Si se diluye en vino dulce, sana las hemorroides y el uñero ulcerado y, cuando se mezcla con miel, quita las marcas de los cardenales.

Combinado con vinagre y aceite de rosas y untado sobre la frente y las sienes, calma el dolor de cabeza; mezclado con vino, retiene el pelo que se cae y, si la mezcla se hace con miel y vino, sienta bien a los tumores de los músculos que hay a ambos lados del arranque de la lengua y la campanilla, así como a los restantes que hay en la boca.

Se asa en un cacharro limpio y candente hasta que se haga por todos lados de manera uniforme y se utiliza en los colirios. Se lava, se sacan las partículas arenosas que hubiera en él —porque no son útiles— y se toma su parte limpia y pura.

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¿ Sufres estreñimiento? el acibar puede ser una solución
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