El aguacate es originario de México, de las regiones donde estaba asentada la cultura azteca. La palabra “ahuacatl” – que significa testículo (por la forma en la que cuelga del árbol)- proviene del náhuatl, la lengua que utilizaban los aztecas para comunicarse.

Los aztecas comenzaron a hacer uso del aguacate y su aceite probablemente unos 300 años a. C., utilizándolo como alimento y un estimulante sexual, debido a éstos y otros beneficios que les otorgaba la fruta, consideraban al aguacate un fruto muy preciado. No obstante, se piensa que su empleo es mucho más antiguo, pues hay artefactos en algunas zonas de México hechos con huesos de aguacate que datan de hace aproximadamente 4,000 años.

El fruto, de donde se obtiene el aceite, es una baya unisemillada, oval, de superficie lisa o rugosa. Tiene un rango de peso bastante amplio que en las variedades comerciales oscila entre los 120 g y los 2.5 kg, es de color verdoso y piel fina o gruesa; cuando está maduro, la pulpa tiene una consistencia como de mantequilla dura y su sabor recuerda levemente al de la nuez, es muy rico en proteínas y en grasas, con un contenido en aceite del 10 al 20%.

Muy completo en vitaminas A, B, C, D, E, H, K, PP, actúa contra el envejecimiento.

Sus antioxidantes ayudan a combatir los radicales libres dentro del cuerpo que pueden desarrollar distintas enfermedades que van desde la artritis, enfermedades de los ojos como las cataratas y hasta el cáncer; también ayudan a disminuir la presión arterial alta.

La alta cantidad de ácido oleico que el aceite posee es la propiedad que propicia este beneficio. El ácido oleico detiene la absorción del colesterol y los triglicéridos presentes en los alimentos que ingerimos. Reducir las cantidades de colesterol y triglicéridos en el torrente sanguíneo evita la formación de coágulos que bloquean las arterias.

La presencia de ácidos grasos Omega 3 y Omega 6 es un aspecto nutricional importante, si se tiene en cuenta que estos ácidos favorecen la formación de prostaglandinas, encargadas de regular los sistemas respiratorio, nervioso, de defensas y de regular el contenido de colesterol del organismo.

El ácido oleico detiene la absorción del colesterol y los triglicéridos presentes en los alimentos que ingerimos. Reducir las cantidades de colesterol y triglicéridos en el torrente sanguíneo evita la formación de coágulos que bloquean las arterias.

Tanto el aguacate como el aceite de aguacate están llenos de distintos tipos de antioxidantes como la vitamina C, la vitamina E y el beta-caroteno. Estos antioxidantes ayudan a combatir los radicales libres dentro del cuerpo que pueden desarrollar distintas enfermedades que van desde la artritis, enfermedades de los ojos como las cataratas y hasta el cáncer; también ayudan a disminuir la presión arterial alta.
La vitamina A y la vitamina D tienen propiedades antiinflamatorias y antibacteriales que proporcionan mucha ayuda para sanar heridas, evitar desarrollo de acné y dermatitis, y mejorar la cicatrización. Estudios han demostrado que la aplicación de aceite de aguacate sobre la piel reduce las manchas en la piel a causa de la edad, disminuye las arrugas y las líneas de expresión.

Aceite de aguacate
Prevención de enfermedades del corazón y la próstata, el control de la glucosa en sangre, lo que ayuda en el tratamiento de la diabetes; la protección de los ojos, la piel y el cabello, así como mejorar la inmunidad y ayudar en la pérdida de peso.

 

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