La Chía (Salvia Hispanica) es una planta proveniente de América Central, sus semillas son ricas en carbohidratos, fibra, vitaminas y minerales, y aunque ya eran usadas por los Mayas y los Aztecas, cayeron en el olvido luego de la colonoziación europea, como paso con otros alimentos como la Quinoa o el Amaranto. Por suerte en el siglo XXI mucha gente a trabajado para revalorizar y dar a conocer estos alimentos olvidados.

Es una planta herbácea anual que mide de 1 a 2 metros de altura, que prefiere suelos ligeros a medios, bien drenados, no demasiado húmedos, es tolerante respecto a la acidez y a la sequía, pero no soporta las heladas.

Requiere abundante sol y no fructifica en la sombra. Presenta hojas opuestas y ovaladas de 4 a 8 cm de largo y 3 a 5 de ancho, tallos cuadrangulares, flores hermafroditas bilabiadas en forma de espiga y color azul violáceo, florece entre julio y agosto en el hemisferio norte. Al cabo del verano estás flores darán lugar a un fruto en forma de aqueno indehiscente con 4 semillas muy pequeñas de unos 2 mm de largo por 1,5 mm de ancho, con diferentes tonalidades de gris, café y blancas, de forma ovalada y lustrosa.

Estas pequeñas semillas han cobrado mucha importancia principalmente por ser una fuente importante de Omega3, para poder aprovechar este ácido graso la semilla debe ser molida o masticada.

Gracias a su gran cantidad de fibra nos aportan sensación de saciedad, es aconsejable moler la chía e hidratarla así como su consumo en el desayuno, una receta que suelo usar para aprovechar al máximo todas sus propiedades es mezclar la chía con kefir por las mañanas.

Son en si mismas un producto Anti-Age, un verdadero súper alimento que ayuda contra los efectos de los humos, el estress y todo los problemas que ocasiona nuestro estilo de vida actual. Según estudios detiene el 70% de la actividad de radicales libre en el organismo.

Las semillas de chía poseen una gran cantidad de aplicaciones curativas para fortalecer tu salud, prevenir enfermedades y tratar algunas afecciones comunes:

Hipocolesterolemiante. El consumo de chía está recomendado para las personas que tienen que reducir el colesterol en la sangre, y también para aquellas personas que deseen bajar de peso.

La mejor forma de aprovechar estas propiedades es mediante la ingesta de las semillas, la cual puede realizarse de manera directa o agregarla en infusiones o en las comidas.

Digestiva. Las semillas de la chía ayudan a mejorar el funcionamiento del sistema digestivo, por lo cual su consumo se encuentra recomendado para las personas que padecen de estreñimiento o presentan irregularidades en la digestión.

Circulatoria. La ingesta de manera regular de las semillas de chía, ayudan a mejorar el funcionamiento del sistema circulatorio, por lo cual es recomendable que las personas que tienen problemas asociados a la circulación de la sangre, consuman las semillas de esta planta.

Nutritiva y depurativa. La chía tiene una gran cantidad de sales minerales, vitaminas y proteínas, por lo que constituye un alimento que posee importantes propiedades nutricionales.

Debido a las propiedades antioxidantes que tienen las semillas de chía, su consumo resulta indicado para impedir que enfermedades degenerativas nos afecten.

Escucha nuestro podcast

#Frasedeldía

“El hombre que ha empezado a vivir más seriamente por dentro, empieza a vivir más sencillamente por fuera”.

Ernest Hemingway