El Ajo, o por su nombre científico Allium Sativum, se trata de una especie vegetal con importantes propiedades medicinales cuyos beneficios potenciales afectan mayormente al sistema inmunológico y cardiovascular.

El ajo es una excelente fuente de micronutrientes, donde podemos encontrar vitamina B6 y C, y con respecto al contenido mineral, incluye buenos valores de manganeso, selenio, fósforo, cobre, calcio, hierro y potasio.

El ajo ha sido ampliamente reconocido como agente preventivo y para el tratamiento de enfermedades cardiovasculares y metabólicas, mejorando la circulación sanguínea y reduciendo el riesgo de infarto.

  • Entre estas podemos nombrar a la aterosclerosis (endurecimiento de las arterias), lo que aumenta el riesgo de un ataque al corazón o un derrame cerebral;
  • Hiperlipidemia, relacionada con niveles anormales de concentración de triglicéridos y colesterol;
  • Hipertensión, ya que puede normalizar la alta presión sanguínea, especialmente la sistólica, actuando como un vasodilatador, relajando los vasos sanguíneos.

 

La vitamina E se la considera la “Vitamina de la Juventud” dadas sus propiedades y beneficios de cara a reducir los síntomas del deterioro que sufrimos conforme avanza el paso del tiempo. Destacan su labor como Antioxidante y por combatir la Inmunosupresión que ocurre en las últimas etapas de la vida.

 

Es un tipo de vitamina liposoluble, es decir, se acumula en el tejido adiposo, para que el organismo recurra a ella conforme sea necesario. En realidad, la vitamina E engloba a un grupo de 8 tipos de moléculas divididos en dos grupos:

  • Tocoferoles
  • Tocotrienoles

De ellos, la forma Alfa-Tocoferol es a la que se considera propiamente “vitamina E”, y tiende a acumularse en tejidos no hepático, en particular donde mayor es la generación de radicales libres, tal como las membranas de la mitocondria y del retículo endoplasmático del corazón y pulmones.

Aparte de ofrecer protección frente a los radicales libres, reduciendo el daño oxidativo celular, que puede afectar a la integridad de los tejidos que forman nuestro cuerpo, existen otra muchas fuciones asociadas a esta vitamina por lo que también se encuentra implicada en frenar los síntomas del envejecimiento, resultando en mejorar sustancialmente el aspecto exterior (piel), y por supuesto, la función normal de los órganos del organismo; la regulación de la función inmune, el mantenimiento de la integridad de las células endoteliales y el equilibrio de la coagulación normal.