La mirra es conocida por ser uno de los tres elementos (oro, incienso y mirra) que, según cuenta la tradición católica, llevaron los Reyes Magos a Jesús de Nazareth recién nacido, representando la amargura que éste sufriría en La Pasión y Muerte.

Sin embargo, originalmente pocas son las personas que tienen presente muchas de las propiedades de la mirra que ésta aporta como planta medicinal.

La mirra, cuyo nombre científico es Commiphora molmol, pertenece a la familia de las Burseraceae y proviene de una planta que crece en el Medio Oriente, y de gusto generalmente amargo. En lo que se refiere a la acción farmacológica de la mirra, destaca sobretodo por sus efectos astringente, carminativo, antimicrobiano, anticatarral, tónico y expectorante.

BENEFICIOS DE LA MIRRA

La mirra es capaz de estimular la producción de glóbulos blancos, mientras que aporta una acción antimicrobiana, sumamente útil en época de gripe estacional, catarros y resfriados (dado que ayuda en caso de laringitis, faringitis, sinusitis y afecciones respiratorias en general). Además, su utilización desde un punto de vista medicinal puede ser adecuada en caso de mononucleosis y brucelosis.

Utilizada la infusión de mirra en forma de gárgaras puede ser interesante su aplicación en caso de infecciones bucales. De forma externa y aplicado sobre la piel ayuda a curar y desinfectar heridas, siendo aconsejable a su vez en caso de quemaduras.

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