Té Blanco

Es conocido, gracias a la gran variedad de estudios científicos que se han realizado en las últimas décadas, que el té blanco es uno de los tés más ricos en antioxidantes, incluso en una mayor cantidad que el té verde.

Por ello, este té resulta particularmente útil a la hora de ayudar a nuestro organismo a luchar contra los radicales libres, actuando asimismo sobre los efectos del envejecimiento

Ayuda a combatir tanto la fatiga mental como la física, por lo que resulta adecuado para estudiantes que, por ejemplo, se encuentren preparando exámenes o tengan mucho que estudiar. Además, no debemos olvidarnos en este sentido que aporta la mitad de cafeína que el té verde.

Es útil a la hora de disminuir los niveles de colesterol alto, a la vez que ayuda a la hora de bajar los triglicéridos altos. Por lo que resulta interesante a la hora de mantener un sistema cardiovascular sano, reduciendo el riesgo de padecer infartos.

Por otro lado, el té blanco es capaz de proteger la producción de lípidos 10 veces mejor que el té verde. Además este té por sí solo es bastante más eficaz que la vitamina C y la vitamina E juntas.

Debido al potentísimo efecto antioxidante del Te Blanco, ha sido comprobado su potencial en la protección de nuestra piel en contra de las células dañinas y el cáncer. Protege contra las mutaciones del ADN (etapas primeras del cancer) así como de la célula Langerhans, generada en la piel expuesta al sol, que permite evitar el cáncer de piel al crear una barrera a modo de escudo inmunológico. Asimismo los polifenoles del té, parecen bloquear la formación de tumores malignos en la piel actuando tras la permanencia prolongada de la misma al sol.

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