Palomina

Fumaria officinalis, comúnmente llamada fumaria, palomina o sangre de Cristo, es una planta herbácea cuyo nombre de “fumaria” deriva del latín fumus (humo), posiblemente debido a que su zumo provoca un intenso lagrimeo, como si se tratara de humo, así como por su olor, que también se le parece.

Es una hierba anual de la familia de las fumariáceas que puede alcanzar hasta los 60 cm. de altura. Tiene tallos erectos y lisos, y hojas compuestas con foliolos lanceolados y planos, de 1 cm. de ancho. Los frutos son redondeados con un costado plano o allanado, y suele crecer tanto en lugares cultivados como improductivos de naturaleza calcárea.

Sus propiedades diuréticas radican en su contenido en sales de potasio y flavonoides, que estimulan la eliminación de los riñones, ayudando a deshacerse de residuos y fluidificando la sangre. Es una planta indicada en los casos de ácido úrico alto (gota), hígado graso, urticaria o ictericia (coloración amarilla de la piel). También se utiliza como laxante suave.

La influencia de los flavonoides es crucial por ser hepatoprotectores y antivíricos (acción que ayuda a combatir el herpes).

La palomina se emplea desde muy antiguo para curar enfermedades. Posee una acción colerética (estimula la secreción de la bilis por el hígado, favoreciendo así la digestión de los cuerpos grasos), antiespasmódica (relaja ciertos músculos doloroso, calma espasmos, convulsiones y afecciones nerviosas), diurética (Colabora en el proceso de purificación de la sangre al eliminar las toxinas que contiene) y depurativa (Purifica la sangre contribuyendo a eliminar los desechos mediante una acción diurética, laxante o sudorífica). Además posee varios alcaloides que le porporciona propiedades antihistanímicas (interviene en la reacciones alérgicas) y antinflamatorias (reduce las inflamaciones oponiéndose a las reacciones del organismo).

La planta la utilizan se utiliza para diferente cosas como por ejemplo:

Regulación de la actividad hepática y de la vesícula biliar.

Es excelente para combatir impurezas de la sangre.

Afecciones de la piel, entre ellas el herpes y las infecciones en el cuero cabelludo.

Sirve como tratamiento de fondo para el acné y la dermatitis.

Mejora los síntomas asociados a las disfunciones hépaticas (como cansancio, falta de apetito, vómito y náuseas).

Previene la arterioclerosis.

Para qué sirve la PALOMINA

  • se ha utilizado en granos o forúnculos, llagas, úlceras o cualquier tipo de lesión en la piel, ya que las propiedades del mucílago contenido en esta planta servirán para ablandarlos. También ha sido utilizada para combatir las enfermedades de la piel, desde las que afectan al cuero cabelludo, como la costra del lactante y la caspa, hasta las simples pecas.
  • depurar el hígado y los riñones, eliminando impurezas y fluidificando el flujo sanguíneo. Es muy adecuada en casos de urticaria o ictericia (coloración amarilla de la piel).
  • su infusión de hojas secas tiene un valor tónico, tanto para cuando el cuerpo se encuentra cansado por exceso de actividad como en casos de anemia, ya que aumenta la producción de los glóbulos rojos.
  • si conservamos su infusión durante más de 10 días sus propiedades se invierten, con lo cual, al reducir los glóbulos rojos, ejerce una función levemente hiposténica (pérdida de energía corporal) e hipotensora (baja la presión arterial).
  • adecuado en casos de obesidad ya que incrementa la producción de orina.
  • también se usa en caso de inflamaciones intestinales.
 Contraindicaciones:
Puede producir efectos opuestos de acuerdo a la duración del tratamiento. Por ejemplo si se usa como tónica y reguladora de la hipertensión, después de 10 días de tratamiento el efecto puede volverse hiposténico e hipotensor.
No se deben sobrepasar las dosis, pues en exceso puede provocar dolores intestinales y otros transtornos.
Evita la sobredosificación, pues los alcaloides que contiene resultan cardiotóxicos en concentraciones elevadas.
La presencia de alcaloides hace desaconsejable su empleo durante la niñez, embarazo y lactancia.
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#Frasedeldía

“Por más intensa que sea la tormenta, el espíritu ha de permanecer siempre impasible”
― Jiddu Krishnamurti