Ambrosía

La Ambrosía  es empleada en trastornos digestivos, ocupando las hojas molidas, por vía local para la bilis, o el cocimiento de las hojas o de toda la planta, por vía oral, como antigastrálgico, para remediar la falta de apetito y contra parásitos intestinales o lombrices.

Por otro lado, las hojas frotadas se usan contra el dolor de cuerpo; para aliviar granos de la cara (originados por intoxicación, calor o polvo), se aplica una masa elaborada con ésta y otras plantas; en mezquinos, se untan las hojas machacadas con alcohol; cuando hay dolor de pecho (pulmón) (si esta parte se siente caliente por exceso de trabajo o por un golpe), se aplican las hojas machacadas con alcohol; y para curar el dolor de cabeza, se unta ésta con la tintura alcohólica de las hojas.

Se recurre al uso de las hojas o ramas, para tratar los trastornos menstruales, la inflamación de los pies y los mareos.

La ambrosía puede ayudar a las mujeres con menstruaciones difíciles. Sirve para provocarla y regularla. Asimismo, se recomienda su uso en casos de anorexia y digestiones lentas y pesadas.

Se utilizan en el tratamiento de la neumonía, fiebre, naúsea, diarrea y espasmos abdominales. Externamente, las hojas machacadas se utilizan para las picaduras de los insectos y el jugo tiene propiedades desinfectantes utilizándose en el tratamiento de heridas infectadas.

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