Enfermedades por desequilibrio térmico del cuerpo

Enfermamos porque alteramos el calor que debe ser uniforme en todo el cuerpo. El estado de enfermo supone la fiebre gastrointestinal que altera la salud y mata porque desnutre e intoxica a sus víctimas al transformar el contenido intestinal en putrefacción.

Esto implica también la alteración de las funciones de nutrición y eliminación de los pulmones y la piel. Por otro lado, como la actividad del corazón es afectada por la temperatura, la fiebre gastrointestinal acelera su ritmo aumentando la frecuencia de la ola sanguínea que llega a los pulmones. De aquí que progresivamente se congestionan sus tejidos estrechando el espacio destinado al aire dentro de ellos y disminuyendo su capacidad de trabajo. Por su parte, la piel, que es un verdadero tercer pulmón y riñón también sufre en el desempeño de sus funciones por la falta de riego sanguíneo normal en la superficie del cuerpo.

La salud sólo se logra cuando la temperatura de las dos envolturas del cuerpo, piel y mucosas, es uniforme, de 37 grados centígrados.

Buenas digestiones son el recurso curativo que triunfará sobre la dolencia. No olvidemos que la digestión sana requiere ante todo una temperatura normal en el aparato digestivo.

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